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6 de junio de 2026 · Pablo F. Acebedo

Por qué elegimos una bonding curve (y no un pool de liquidez)

La liquidez automática no es magia: es una integral. Te contamos por qué Matiz usa una curva de raíz cuadrada y qué problema resuelve para los creadores.

Cuando un creador lanza su token en Matiz, no necesita conseguir inversionistas que "pongan liquidez" ni depender de un exchange. La liquidez ya está garantizada por las matemáticas. Pero, ¿cómo?

El problema de los tokens sociales

Las categorías anteriores de tokens sociales murieron por una razón simple: nadie podía vender. Si compras el token de un creador y mañana quieres salir, necesitas que alguien más te lo compre. Sin un comprador, tu token vale cero en la práctica, por mucho que el creador siga siendo popular.

La bonding curve como creador de mercado

Una bonding curve es un creador de mercado automatizado: el precio del token está definido por una función del suministro circulante. En Matiz usamos:

P = S^0.5

donde P es el precio en USDC y S el suministro. Cada compra sube el precio; cada venta lo baja. No hay libro de órdenes ni contraparte: la curva siempre te compra de vuelta.

La reserva siempre alcanza

La parte elegante es que la reserva —el USDC depositado— es exactamente el área bajo la curva:

R = (2/3) · S^1.5

Esto garantiza, por construcción matemática, que si todos los holders vendieran al mismo tiempo, la reserva alcanza exacto. No es una promesa: es una propiedad.

¿Quieres la derivación completa? Está en el whitepaper.